domingo, 13 de noviembre de 2016


CAPÍTULO VIII:

LA FUENTE CIEGA

-Era todo tan ambiguo y confuso-prosiguió Alessandro-,que casi no me daba cuenta de lo que estaba ocurriendo entre nosotros.Pasó el tiempo;eventos;acontecimientos importantes,y otros no tanto;mi divorcio;la muerte de mi esposa;su tiempo de voluntario en el ejército... Vietnam...Malvinas...Líbano...Afganistán...Kosovo...El regreso , cubierto de heridas,y yo,cuidándole día y noche,dejándolo todo por humedecer sus labios febricitantes con algunas gotas de agua,y él que me rogaba por un beso que le negué reiteradamente...
Luego vino la idea de fundar la Organización, idea en la que pusimos todo lo que teníamos,y aún más.Los viajes,las cacerías,las investigaciones,los libros...y todo el reconocimiento que recibimos cada uno por su lado,y en conjunto.Lo digo con convicción:siempre fui bueno,pero él era el mejor.Sin duda alguna.
Tras el accidente en el que perdí mi ojo izquierdo,tal como yo había hecho con él,no se separó de mi lado ni por un solo instante.Creo que hasta ni comía,ni dormía:sólo velaba a mi lado,sentado junto a mi lecho.Recuerdo que bromeaba en público con los doctores y enfermeras diciendo que yo sería ahora un tuerto célebre como Aníbal o Wotan..Pero,a solas,cuando me creía dormido,lloraba con las lágrimas más amargas y desesperadas que he visto llorar a un hombre.Me acariciaba y besaba,murmuraba que él me hubiera dado gustosamente sus ojos,porque estaba harto de ver tantas miserias y mugre humana...me llamaba"vida de su vida y alma de su alma"...Partía el corazón,y sé muy bien que no fingía.Él se sentía culpable por todo aquello que no podía evitar,y por lo que pudo haber evitado:como si sobre su cabeza pesara la imagen del que vive en eterna culpa de omisión.Por ello bebía como una esponja,cada vez más,a tal punto que,cuando ustedes lo mandaron llamar,ya estaba hundid de lleno en el pozo sin retorno de su alcoholismo.
Tras aquel tiempo de fatiga sobrehumana y continua(tiempo en el que dormimos juntos más de una vez,abrazados,aun sabiendo que todo lo que la cintura separaba del torso nos estaba vedado), sucedió lo de mi retiro(no sé si fue el temor constante de sentir que trabajaría día y noche a su lado lo que me hizo optar por un alejamiento anticipado),y entonces fue cuando recibí aquella carta en la que me decía que,por fin,y como nunca antes en su vida,se había enamorado.
Lamentaba que el "pequeño monstruo de la Naturaleza,dotado de todos los dones como un arcángel oscuro en ciernes"(la pomposa frase no podía ser sino suya) fuese todavía casi un niño,apenas púber,absolutamente inocente en su ingenua perversidad.Su belleza pubescente y su arrebatadora inteligencia lo habían cegado hasta tal extremo,que ,contrariando todo principio establecido por el reglamento(el maldito reglamento!),se transformó en su mentor personal,arriesgando incluso que Van Houten(quien todavía andaba dando vueltas por Europa Central ) le diera caza.
Se lo llevó consigo a Buenos Aires,con el consiguiente escándalo(un chico de catorce años,un pequeño genio presentado por un protector de renombre...y de,infortunadamente,pésima reputación en su vida privada.)
Dal Monte hizo una pausa,y bebió un largo sorbo de café.Durante esa pausa,Nikolai sintió que el universo se desmoronaba otra vez.Un universo cuyos pedazos trataba de ordenar y armar a ciegas,arañando hasta sentir que las uñas le sangraban,en un esfuerzo sobrehumano por aferrarse a su pobre,mínima,misérrima esperanza.
-Sabes si hubo algo entonces?-inquirió,y entonces,él,el hombre que no retrocedía ante nadie ni ante nada,se confesó a sí mismo:"Soy cobarde".
-No.Su ética(porque la tenía,aunque retorcida e incomprensible para los otros) no se lo permitía.El chico tenía apenas catorce años,y,salvo por su abrumadora superioridad intelectual,se conducía aún como un niño.Y él parecía feliz en su rol de padre adoptivo.Orgulloso y feliz.
Un día vino a casa para hablarme exclusivamente de él.A decir verdad,habló bastante poco.Me mostró fotografías(era un obseso:fotografiaba a todas las personas de su entorno y desplegaba las imágenes frente a sí,mirándolas intensamente,insistentemente,como devorándolas con los ojos).Luego tocó el piano casi toda la tarde,y me dijo que sabía que yo podía inferirlo todo con sólo escuchar la música.
-Y pudiste?
-Sí.Pude.Tú sabes muy bien que ,cuando él quería,sabía hacerse entender sin palabras.
Encendió un cigarrillo,y dijo,gravemente:
-Ahora,aparte de todo esto,y respondiendo a tu constante demanda:sí;yo creí ,efectivamente,que los crímenes habían tenido lugar .
Cuando Georges L'Heureux,el comisario de la Surêté, recibió las fotografías,sin remitente,me mandó llamar,y volé a París esa misma tarde. Juntos constatamos los nombres de las supuestas víctimas.Las fechas coincidían con su estadía en los países involucrados en el asunto.-Dal Monte dio un puñetazo en la mesa-Y yo lo creí!Alguien que había hecho lo que él aseguró haber hecho con Jan Van Houten;alguien que había castigado de una manera tan despiadada como cuando, en su momento,acometió a los que humillaron a Mischka en la Universidad,era muy bien capaz de esto,y aún de mucho más!
Nikolai temblaba,y hacía esfuerzos para que no se le notara.De pronto sintió que ya no debía preocuparse más si la turbación manifiesta era evidente.Fue algo súbito: sintió que todo era ya inútil.
-La culpa tal vez fue mía-Dal Monte prosiguió.-Debí haber investigado más a fondo.Ya ves:estos tipos de ahora lo resuelven todo con un simple clic.En lo que respecta a quién envió esas cartas y esas fotografías,y por qué demonios lo hizo,no tengo ni la más maldita condenada idea.
Alessandro Dal Monte suspiró largamente,terminó su café,se acomodó el largo impermeable gris,y tomó su sombrero.
-Debo irme.No regresaré a Buenos Aires con ustedes.Por lo tanto...adiós. Despídeme de los demás,por favor.
-Espera!Falta un detalle.
-Cuál?
-Por qué nos aconsejaste siempre que disparáramos a matar? Y cómo sabía él que vendríamos?
-Porque él así me lo había rogado .Y sabía que vendríamos porque él mismo me pidió que les avisara.Por ello no me preocupaba en absoluto Mischka : sabía que no correría peligro alguno.
-Tenías noticia de que estuviera enfermo de cirrosis terminal? Sabías de su mal?
-Siempre lo supe.Siempre.Y estaba dispuesto a parecer cruel y hasta inhumano si ello podía ahorrarle sufrimiento.Él ya había padecido demasiado en esta vida!-suspiró-Por eso te digo...te aconsejo como amigo,no como profesional:Nika,ten cuidado.Cuando se pierde el sentido de la realidad en pos que una quimera,cuando las cosas se despojan de su materialidad y todo se torna confuso ,como diluido en una especie de ensueño que no cesa....es el dolor quien ronda cerca.Y,con el dolor,la miseria.Miseria del alma,soledad del espíritu,enfermedad que se acrecienta con el tiempo,y nos agota,nos aniquila,poco a poco,bebiéndonos la vida gota a gota.
-Es lo que le sucedió a él?
Alessandro Dal Monte asintió.
-Y a mí-agregó,antes de salir lentamente por la puerta que se abría a la noche,para recibir la última caricia tenebrosa de un pasado que se había evaporado definitivamente al aventarse aquel puñado de cenizas.
Sobre la mesa habían quedado la Eibar 38 y una fotografía vieja. Nikolai se guardó el arma en el bolsillo,y miró la imagen,que,a la pobre luz de la lámpara,adquirió un tinte fantástico. Era Abravanel(tendría poco más de veinte años en esa imagen,pero lo reconoció por aquel "aura inconfundible" que emanaba de una luz rara,incisivamente familiar,desde la niña de sus ojos),disfrazado probablemente para una fiesta,en traje de espadachín ,con mostacho y perilla a la española;el cabello largo, negro,y otra vez esos ojos brillantes,encendidos por una malignidad que era una mezcla de ternura socarrona, agudeza infinita , insolente desprecio y atroz desamparo..Ojos desgarradores en un rostro sonriente...Nikolai Sergéievitch Lutbimov reconoció en aquel joven las facciones de un sefaradí de pura cepa.
Había sido hermoso en ese lejano tiempo,sin duda.Sintió una inmensa piedad por él, por Alessandro Dal Monte,y por sí mismo.
Apuró su copa,se guardó la fotografía en el mismo bolsillo con una especie de extraña misericordia que le sorprendió por lo profunda e insólita,y subió escaleras arriba.


CAPÍTULO VII:

ADAGIO SOSTENUTO



(Isla de la Grand Bé)
La ceremonia fue breve,simple.Sólo Mischka,los Dutertre(anegados en llanto),y,a una prudente distancia,Nikolai,Mauricio y Dal Monte.
"Adiós,amigo y maestro...Adeus..",se dijo Mauricio,siguiendo con sus ojos el tranquilo vuelo de la ceniza en el viento de otoño."Nunca podré decir que lo he conocido realmente".
Nikolai experimentaba los más encontrados sentimientos.Su mente voló hasta aquellos días de juventud,cuando tuvo ocasión de asistir a una de sus charlas.Ameno,cálido,sencillo en el trato,finísimo y culto...Así quería recordarlo.
O tal vez como aquella sombra vaga que se disolvió en la noche abandonando la cabaña en los bosques de Bariloche.Hubiera querido recitar las plegarias del Kaddisch(después de todo,Abravanel era,como él, medio judío);pero casi no las recordaba.Murmuró,entonces, una estrofa perdida del Kol Nidrei.
Alessandro Dal Monte era el que más podía apelar al bagaje ,casi siempre doloroso,de los recuerdos.Cerró los ojos,y la malevolente sonrisa de un joven de largos cabellos negros,mirada insolente,elevada estatura y extraña belleza se le presentó de súbito.
Sintió que,tal vez,en su juventud,lo había amado,como se ama una inquietante presencia de aspecto sabroso,pero a la vez peligroso y tentador.Abravanel fue extraordinariamente hermoso en un tiempo.Luego ,las amarguras le arrebataron hasta la misma sombra en que se había convertido..
Dal Monte experimentó las angustias del amor-odio-amor y el sentido de lo irreparable,todo en uno,cuando,al ver volar la ceniza,supo que algo de él se iba para siempre en el viento junto a ese puñadito de polvo gris.
Y entonces fue cuando su pecho estalló en sollozos.
Cayó de rodillas,escondió el rostro entre las manos,y casi gritó:
-Por qué?Por qué ,mi Dios,por qué?Maldita vida,perra...condenada vida!!!!!
Mauricio iba a acercársele,pero Nikolai le hizo un gesto:
-Déjalo-murmuró-Ya tiene su condena.
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Lo trámites subsiguientes,el papeleo,las apelaciones a viejos amigos y conocidos en la INTERPOL y la Surêté para obviar la intervención de Mischka en la muerte de Abravanel(caratulada finalmente como "suicidio"),forman parte de lo burocráticamente anecdótico.
Tres noches en la posada del pueblo hubieron de soportar aún,antes de poder emprender vuelo de regreso a Buenos Aires.
Durante una de esas noches,Nikolai,tras lograr que Mischka se durmiera en sus brazos canturreándole como a un niño,bajó a la taberna por un trago,recomendando a Mauricio(ocupaban los tres la misma estancia) que estuviera alerta por si el muchacho despertaba,y pedía por su presencia.
Quería borrar las terribles imágenes del crematorio;el olor a carne chamuscada;la visión de Mikhail besando aquella boca inerte antes de que se convirtiera en cenizas...
Pidió un cognac,y encendió uno de los Gauloises que había encontrado en la mansión,en una cajetilla abierta.Era un tabaco fuerte,ardiente,seco,como la mente febricitante y enferma de aquel que solìa fumarlos.
En una mesa contigua,un resto de hombre,borracho,irremediablemente borracho,canturreaba una melodía de inconfundible tristeza.
Era Alessandro Dal Monte.Nikolai se mordió el labio inferior:Tal vez ahora,ebrio como una cuba,dijera por fin la verdad.
Sin decir palabra,se acercó a su mesa,y tomó asiento frente a él.Alessandro Dal Monte pareció no haber advertido su presencia,los ojos fijos en el fondo de su copa de Pernod.
-Alesandro-empezó a decir Nikolai-,necesito saber toda la verdad.
Hipando,Dal Monte respondió:
-Para qué,diamine?(demonio) Ya se terminó.Estoy fuera.Tú mismo lo dijiste.
Nikolai miró su mano.Aferraba algo que claramente quería tener oculto.
-Qué escondes ahí?
-Nada..niente.niente...
Lutbimov no quiso dar espectáculo iniciando un forcejeo,pero finalmente la mano de Dal Monte se abrió,y pudo ver la otra Eibar 38,la gemela del arma homicida.
-Vas a cometer una tontería?-peguntó-Me extraña viniendo de ti.Eres frío como el hielo.Si te suicidaras,sería un acto de irracionalidad manifiesta,que no cuaja con tu personalidad.
-Frío como el hielo!Mira tú quién habla!
-Alessandro,estás haciendo que la gente nos mire.
-Me ne frega!
-Alessandro,necesito saber toda,pero absolutamente toda la verdad.Te prometo que nadie más lo sabrá.
-Y qué importa ya eso?Él ya no sufre,y yo soy libre.Tú tienes una idea de lo que he perdido?
-Yo también he perdido,y muchas cosas,recuérdalo...Cosas y personas que amaba...Demonios,Alessandro!!!Éramos amigos en un tiempo!!!Estuviste conmigo cuando perdí a mi padre,a mi hermano Andrei!!Fuiste uno de los que sostuvo su ataúd durante el funeral!Mi hermano Boris te tiene un afecto inconmensurable!!Déjame acompañarte en esta hora!!!Déjame saber el qué, el por qué y el cómo!!!
-Lo que tú quieres es que te diga si yo sabía de antemano lo de los simulacros de asesinato.No.No lo sabía.Dall'Abaco,dela policía secreta italiana,me consiguió el dossier después de que L'Heureux me escribió diciéndome que le había llegado una carta.
-Una carta?De quién ¿De Abravanel?
-No tenía remitente,y estaba escrita a máquina.Nunca pudimos identificarla :quizás fuera una vieja Remington,como las que se se usaban hace unos treinta años.
-Pudo ser de él;era su estilo.
-Tal vez.
Hizo una pausa,los ojos fijos en el alcohol,como buscando las fuerzas que lo habían abandonado para siempre.
-No sabes lo que he perdido-repitió-No tienes ni la más mínima idea.
Nikolai bebió un sorbo de cognac,encendió otro cigarrillo,y miró decididamente a Dal Monte,con aquella mirada inquisitorial tan suya,la "mirada insufrible e insostenible",como la había bautizado Mischka.
-Lo amabas,Alessandro?-preguntó
Silencio.
Lutbimov insistió:
-Puedes decírmelo:él ya no existe.Lo amabas?
Por toda respuesta,Alessandro Dal Monte se echó a llorar como un niño,con la frente sobre la mesa,balbuciendo palabras ininteligibles,en italiano, como en una monótona cantilena.
Nikolai llamó al mesonero,pidió un café doble y un vaso con agua,y se lo dio a beber.
-Toma,bebe esto.
Dal Monte bebió el agua a pequeños sorbos,hipando todavía,y comenzó.,quedamente:
-Después de que me escabullí de la Universidad,como ya dije,vino hasta mi cuarto de hotel,y prácticamente me acosó.Lo rechacé vigorosamente,tras un primer momento de absoluta perplejidad.Me rogó encarecidamente que lo dejara irse conmigo a Argentina(yo le había contado que pensaba radicarme allí).Abandonó a Jan Van Houten(éste nunca lo perdonó,como se vio claramente más tarde),y viajamos juntos a Buenos Aires.Alquilamos un cuartucho de mala muerte cerca del viejo puerto.Éramos pobres,pero nos sentíamos harto más que felices.-suspiró,y alzó su dedo índice,.admonitoriamente-No;contrariamente a lo que puedas estar pensando,Nika,nunca tuvimos sexo.Nunca.
-Yo no estoy pensando en nada-dijo Lutbimov,secamente..-Yo solamente te estoy escuchando.
Dal Monte sonrió con amargura.
-Me llamaba"pequeño cerdo burgués",porque conocía harto bien mis orígenes aristocráticos.Peleábamos hasta los golpes.Terminábamos riendo,abrazados,riendo hasta llorar....Sí,hasta llorar.
Cuando conocí a la que luego sería mi finada esposa,tras hacer las paces con mi familia y recuperar el bienestar perdido,se enfureció de tal manera que no me habló por mucho tiempo.Por supuesto,no fue a la boda,.aunque me envió un presente espléndido:la Divina Commedia en una preciosa edición bilingüe,con ilustraciones de Gustave Doré.En el canto relativo a la selva de los suicidas(suicidas transformados en árboles infernales),justo en donde amargamente se queja un "anónimo suicida florentino",escribió,con lápiz:"Y.D.A.".
Quiso decir que era número puesto para el suicidio.
Me amaba?
No lo sé.Nunca se lo pregunté;nunca me lo dijo.Pero,cuando mi esposa dio a luz a mi hija muerta,la única mano que se posó en mi hombro,y el único hombro que acogió mi llanto,fueron los suyos.
Un buen día recibí un sobre lacrado,al estilo antiguo.Era él,me pedía que fuera a pasar esa noche a su lado.
-He escuchado bien?!-los ojos de Nikolai por poco bailaban en las órbitas,y no era precisamente a causa del alcohol.
-Sí.Has escuchado bien.Y yo volé a su lado.No sé por qué,pero volé a su lado.Había alquilado un cuarto para ,mí..para ambos,en el Élevage de Mar del Plata.Y allí estuvimos,charlando y bebiendo,jugando al ajedrez y discutiendo las teorías de Lacassagne .Nos abrazamos.-siempre riendo y llorando,casi al mismo tiempo.Estábamos borrachos,claro,.Pero nunca fui literalmente devorado a besos como lo fui aquella noche.Sin embargo....no hubo nada de lo que tenga que arrepentirme.

CAPÍTULO VI:

LES VIOLONS DE VERLAINE


El hueco en medio del semicírculo formado por las ciento tres orquídeas cuidadosamente escogidas indicaba la ausencia de la planta de umbelas blancas.
En una pequeña botellita negra,de ésas que eran comunes en las viejas boticas,los frutos verdes se mezclaron con láudano,un poco de miel,ajenjo,vino de Madeira, y tintura de beleño blanco y negro,"las flores de la muerte".
-Sabía que no te atreverías a oprimir el gatillo.No importa.ESta mixtura induce en pocas horas al coma,y la muerte es segura,fácil,inmediata,casi indolora.Y,sobre todo,limpia.He sido un Judas,un Nerón,un Calígula,un Eróstrato:pero voy a morir como Sócrates.O casi.-sonrió-De todos modos,si crees que sea necesario un tiro de gracia,no espero otra cosa de ti.Ahora.,por favor,escupe en la botellita.Quiero que tu saliva sea el vehículo del veneno,el agua de mi muerte.
Mischka hesitó un momento:luego salivó en la botellita.Inmediatamente,Abravanel apuró el contenido hasta las heces.
_Está hecho-dijo,y fue hasta el piano,con paso seguro.Se sentó,y empezó a tocar los compases del tercer movimiento del segundo concierto de Rachmaninov.
Mischka se acercó hasta donde él estaba,y tomó asiento en la chaise longue,de cara al ventanal.Sobre la mesilla había un libro.Lo abrió.Era Verlaine,eran sus Versos Saturninos.
"Les sanglots longs
Des violons
De l'automne
Blessent mon cœur
D'une langueur
Monotone. Tout suffocant
Et blême, quand
Sonne l'heure,
Je me souviens
Des jours anciens

Et je pleure .
Et je m'en vais
Au vent mauvais
Qui m'emporte
Deçà, delà,
Pareil à la
feuille morte"
(
(Los sollozos más hondos
del violín del otoño
son iguales
que una herida en el alma
de congojas extrañas
sin final.
Tembloroso recuerdo
esta huida del tiempo
que se fue.
Evocando el pasado
y los días lejanos
lloraré.
Este viento se lleva
el ayer de tiniebla
que pasó,
una mala borrasca
que levanta hojarasca
como yo.)
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El crujir de las hojas en el camino que llevaba a la pequeña villa sonaba como una especie de crepitación percusiva,incisiva,a veces insoportable.
Tras abandonar el automóvil,y dejando aparte a L'Heureux,el viejo comisario francés, y a su gente(parapetados detrás de un pequeño muro que daba al cementerio y al bosque del castillo),Nikolai hizo una seña a Mauricio.
-Nada,todavía?
El moreno meneó la cabeza.
Empuñaban sus armas;iban protegidos como usualmente lo hacían;Nikolai Sergéievitch Lutbimov caminaba adelante;luego,Dal Monte,y Mauricio da Costa e Silva cerraba la marcha,rallentando su paso adrede.
Sólo estaban las hojas,un penetrante olor viejo de madreselvas secas,un soplo de viento,una nube oscura que desaparecía detrás d e la torre del Gato,quizás un leve rocío húmedo que no llegaba a constituirse en lluvia;un árbol muerto;un lentisco;el pequeño cerco de boj ;una estatua,desnuda y mutilada;un pájaro.
Era la hora que antecede irremediablemente al crepúsculo de la tarde.
Nada,nadie,podría haber imaginado la tormenta interior,el martirio pertinaz que sacudía el alma de Nikolai Sergéievitch Lutbimov.
Temía y a la vez ansiaba saber qué había ocurrido realmente:si Mischka estaba vivo o muerto,y en qué circunstancias.Deseaba, (y a un mismo tiempo experimentaba una repugnancia atroz,un temor sórdido) conocer hasta el último detalle,fuera éste el más cruel,el más infame.
Supo que todo hombre lleva en sí la fascinación constante de la muerte,y que su efecto afrodisíaco compite con el deseo de transmitir la vida.
Conoció el dolor(el dolor voluptuoso) de la pasión quebrantada,los celos,la incertidumbre,el miedo,la furia,el deseo en su máxima expresión de terrible insistencia.
Abrazar a aquel al que adoraba,vivo o muerto,quizás cubrir el lóbrego cuadro que le aguardaba con sus lágrimas,esas lágrimas que se habían vertido a solas y en silencio tan sólo tres veces en su vida..(la muerte de su padre,el sacrificio de su hermano ,la huída de Mikhail)..
Nikolai Sergéievitch Lutbimov sintió su sangre rebelarse contra el eterno gulag que le imponía el destino.Los siglos de resignación voluntaria ante las atrocidades(característica propia de su raza) habían preparado su ánimo para volverse de piedra.
Fue entonces cuando escuchó la música lejana,y cuando vio los gatos (incontables gatos,innumerables gatos) huir ante la presencia de los tres hombres que,un tanto separados entre sí,marchaban en fila india directamente hacia una verja de hierro que lucía un letrero gastado por el tiempo:Ville d'Autrémont,1679.
Un nombre y una fecha.
Creyó oír algo a sus espaldas, vio a Dal Monte agazapado detrás de una pequeña fuente ciega.,y lo escuchó susurrar,como si estuviera asintiendo:
-Rachmaninov.
Algunos metros más atrás,Mauricio da Costa e Silva oprimía la tecla de llamada de su teléfono celular(anacrónico detalle en medio de aquella soledad intemporal),y,aunque no lo oyó,aunque no pudo oírlo,pudo ver con sus ojos de halcón , entrenados para avizorar lo indescifrable ,cómo se le demudaba el rostro.
Y pudo verlo hacer una seña desesperada.
Nikolai retrocedió,casi corriendo.
-No lo creerás-dijo Mauricio,pálido,con sus facciones intentando explicar sin palabras lo que no podía entender-Esos jóvenes...las víctimas....ellos....están vivos!
Aferrando el brazo de su subordinado y amigo,Lutbimov preguntó,sin el más mínimo asomo de sorpresa en la voz:-
-Es seguro?
-Como que hay un Dios.
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Mischka interrumpió la lectura para solicitar,con voz suave:
-Podría usted hacerme un último favor,maestro?
Abravanel ,sin dejar las teclas del piano,y sintiendo ya plenamente el tósigo en las venas(apenas si percibía sus piernas,y la visión comenzaba a ser borrosa),procuró que su voz sonara,sin embargo,natural:
-Lo que quieras,criatura.De qué se trata?
-Póngame usted a dormir.Anestésieme,duérmame,drógueme.No quiero ver el momento en que ..
-Temes enfrentar a Nikolai?
-Lo que temo es que no vendrá solo..Las probabilidades de que venga solo son escasísimas.
-Lo sé.Pero insisto en que no tú,sino él,es quien debería enfrentarlo.Y asumirlo.Te ha causado muchísimo daño ya.Es hora de que hable claro y sin tapujos.
-Además,si vinieran Dal Monte...o Mauricio....-prosiguió Mischka-no sabemos cómo puedan reaccionar...Tal vez piensen que yo lo maté a usted,porque intentó forzarme..Tal vez(y esto es lo peor,aunque lo más seguro,porque estadísticamente está comprobado) piensen que sea usted quien me secuestró,torturó,etc.
-Son investigadores del mal.Como eras tú.Como era yo.Qué quieres que piensen?Que se trata de un puro acto de supremo amor?Acaso pretendes que comprendan la poesía secreta que se esconde detrás de nuestro pacto?
-Podría verse como un pacto suicida,y...
-No.Tú no vas a morir.-Abravanel se volvió ligeramente hacia Mischka,con los ojos vidriosos;era evidente que ya no podía verlo;luego suspiró:-Tengo hielo en las piernas-dijo, finalmente.
Mischka se acercó,sentándose sobre la alfombra,y acarició las extremidades rígidas,tetanizadas:se sentían gélidas,ya irremediablemente sin vida.
-No tendrán el placer de ejecutarme,ni obtendrán de mí un sola palabra.
Sus manos se veían crispadas.Intentó acariciar los cabellos de Mikhail.
Aún tuvo fuerzas,sin embargo,para empuñar su Eibar 38 especial,que estaba sobre una mesilla baja,junto al piano.
-Acabemos ya-dijo-No doy más....Quiero arrancarme de una buena vez esta maldita vida inútil !..
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.El único tiro resonó en el jardín,tras la brusca interrupción de la música.
Fue instantáneo.
-Mischka,-gritó Lutbimov-Mischka!!!! Dios mío!!!!MIKHAIL!!!!!!!!!!!!!!!!
Corrió,con las fuerzas y el ímpetu que sólo otorgan la desesperación y el delirio.
Mauricio,de un salto,se ubicó junto a él.
Franquearon finalmente la entrada ,casi a la velocidad de la luz.
-Nadie a la vista!-gritó Mauricio,apuntando al salón comedor.
-Escaleras arriba?-preguntó Dal Monte.
-En la antecámara que da sobre el jardín de invierno-.musitó Lutbimov,y se agazapó junto al marco de la puerta.
La rosa brutal de sangre cubría el piso alfombrado alrededor del piano;el cuerpo se veía caído sobre un costado,y casi en posición fetal ; los ojos y la boca estaban aún abiertos.
Mauricio da Costa e Silva apartó la vista,horrorizado.
De pie,junto a los despojos sangrantes,manchado él mismo de sangre,salpicado caprichosamente de carmesí en el rostro tenso,indoloro,contraído ,pero apático,empuñando aún la Eibar 38 especial,se erguía un tristemente victorioso Mikhail Constantinescu.
Se volvió lentamente a mirarlos.El rostro no acusaba ninguna emoción;sin embargo,tenía los ojos arrasados en lágrimas.
-Nika-murmuró,con voz casi inaudible...
Lutbimov bajó su arma,y de un salto salvó la distancia que los separaba,estrechando a Mischka contra su pecho,casi queriendo empotrarlo en su corazón,tal y como había hecho tras destruir a Strigei.
--Mischka...-musitó Nikolai,y su voz sonó más suave que de costumbre.-Mischka...estoy aquí;ya no sufras,mi vida....Ya no temas.
Mauricio("Mi vida?Qué demonios...?",se dijo) se inclinó sobre el cadáver de Abravanel,en cuyo rostro le costó bastante reconocer a su otrora buen amigo,maestro y benefactor. El hombre tenía barba de varios días,y el cabello larguísimo .Estaba atrozmente demacrado,consumido;el cuerpo daba la impresión de ser apenas poco más que una bolsa de huesos.
Alessandro Dal Monte encendió un cigarrillo,en un gesto de olímpico desprecio.
-Gracias,mi querido Mikhail -dijo,dirigiéndose al joven en un tono por demás distendido-Nos has ahorrado tiempo y municiones.Te aplaudiría si no estuviera seguro de que Lutbimov ,sin duda , desaprobaría el gesto.
Mischka alzó los ojos,sin abandonar el seguro refugio del pecho de Nikolai,y dijo:
-No tiene usted nada que agradecer,ni que aplaudir,señor conde.No es una victoria.Es una infamia... una enorme tragedia.Y no quiero pensar que es también una injusticia...
-Tiene razón,Alessandro-apuntó Mauricio-Abravanel no mató a esos muchachos.No hay víctimas .No hay muertos...Todo era falso.
-Debo preguntarte si tú ya lo sabías,Alessandro?Si ya sabías que todo era un simulacro,y si nos trajiste hasta aquí engañados?Debo considerar que eras cómplice de la locura de Abravanel?O debo inferir que se trató de un plan (verdaderamente diabólico) para librarte..para vengarte de él?-inquirió Nikolai.
Dal Monte se encogió de hombros,y caminó hacia la salida.
-Tal vez sí -dijo-Y tal vez no.Piensa lo que tú quieras,Nika.
La voz de Lutbimov se tornó de nuevo inquebrantable,firme,recuperando todo su habitual aplomo:
-Cuando lleguemos de regreso a Buenos Aires ,me lo explicarás en detalle.Yo estaré dentro,y tú,desde ya,estás fuera.
-Oh,sí claro...Ahora es tu amante quien reclama toda la atención,cierto?
El tono burlón del italiano casi arrastra a Mauricio a cometer una tontería.
-Quieres callarte,Alessandro?
Alessandro Dal Monte hizo un gesto con la mano en el aire,y salió al jardín de invierno.
-Se tomó una mezcla de venenos-empezó a decir Mischka,débilmente-Estaba condenado a morir de cirrosis hepática irreversible;era cuestión de pocos meses.No quiso acabar miserablemente,escupiendo excrementos.Se envenenó porque yo dudé en oprimir el gatillo.Pero sufría,visiblemente, muchísimo:el proceso del veneno resultaba demasiado largo..Ustedes se acercaban..No quería que lo vieran desmoronarse aún más...Se apuntó al pecho:la mano le temblaba horriblemente...Puse mi mano en la pistola,se la arrebaté, y, finalmente ,apreté el gatillo.Mis huellas están ahí,junto a las suyas.Ahora-se separó un tanto de Nikolai-tengo que cumplir su encargo,su última voluntad.El cadáver debe ser cremado de inmediato,y las cenizas esparcidas en la isla en la que está sepultado el poeta Chateaubriand,su antepasado por línea materna, símbolo de un mundo que él amaba, y que había muerto mucho antes de que él mismo naciera.
-No podemos obviar los requisitos legales.La policía francesa nos pisa los talones.Querrán hacer la autopsia.-apuntó Lutbimov,
-Dinos,Mischka-preguntó Mauricio-Él fue quien simuló los crímenes para hacernos venir?.
Mischka meneó la cabeza.
-No sé nada-murmuró,y alzó sus ojos hasta encontrarse con la mirada de Nikolai,aquellas pupilas de luto perpetuo en las que se vio a sí mismo reflejado -Aýudame,Nika..por favor......Debo cumplir con lo prometido.
-Desde luego-dijo Lutbimov.
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Debussy:Rêvérie



CAPÍTULO V

AJENJO Y RÊVÉRIE


El líquido verde bañaba lentamente el blanco panecillo de azúcar cande,y se derramaba caprichosamente en el agua fresca,tiñéndola lujosamente con su voluptuoso tornasol.
Abravanel sostenía la cucharilla de plata con su mano izquierda,en tanto la derecha manipulaba la botella de Suissé,el más fino y fuerte de los ajenjos suizos.
-La hora se acerca-dijo,ofreciendo la copita a Mikhail.-Mi vida ha sido dura,pero debo rescatar varias cosas importantes.Entre ellas,el haberte conocido.
Mischka estaba visiblemente nervioso.
-Bebe-dijo Abravanel-Te ayudará.Y piensa que es tan sólo un instante.Los acontecimientos se han precipitado,y no ha sido por mi causa,precisamente.
Mikhail se puso de pie,y abrazó a aquel hombre singular con todas sus fuerzas,acariciándolo febrilmente.
-No he tenido nada de usted...No lo conozco,y me ha arrancado ocho vueltas de sangre de una fuerza increíble...
-Te dije que eran tretas de viejo-Abravanel sonrió-Pero supongo que debo mostrártelo antes de haberme marchado.
Lentamente, abrió su camisa,y deshizo el cierre de la hebilla de plata que cerraba su cinturón.
Mischka bebió de un trago la copita de Suissé,y el líquido ardió en su garganta presagiando el desastre,.
Luego,se puso de rodillas frente a Yitzhák Abravanel ,y buscó ávidamente el insyante fuera del tiempo.
-Criatura...-murmuró Abravanel-Si te hubiera conocido antes!!
Tras un instante de hesitación,aferró a Mischka vigorosamente,y lo alzó,casi levantándolo en vilo.
-No,-dijo-Nunca!.Jamás de rodillas.!Jamás.!Déjalo así.Déjalo así,criatura.Eres demasiado hermoso.
Mischka estrechó el abrazo,y Abravanel le devoró la boca con un beso en el que convivían el dolor,el deseo,la angustia,el furor asesino y la tristeza infinita.
-Estaremos solos-dijo ,separándose un tanto del abrazo-La señora Dutertre y su marido se han ido a Rennes, a visitar amigos y familiares.Quisiera que me prometas que seguirán viviendo en esta casa cuando yo ya no esté.Ellos han sido mi única compañía.Ellos y los gatos que andan por ahí,sin nombre y sin rumbo.Ah,y los pájaros,a los que les preguntaba día tras día por ti...
-Absolutamente! Así se hará.-Mischka hizo una breve pausa-Usted espera a alguien más,cierto?
-Sí.Te dije que no estoy aquí para separar a los amantes,sino para reunirlos.
Mischka temblaba,la transpiración velaba su frente y empastaba sus manos:el solo pensamiento de volver a ver a Nikolai bajo aquellas circunstancias tan singulares lo aterrorizaba.
-Nikolai....acaso vendrá Nikolai?
Abravanel sonrió,y volvió a abrazarlo.Su respiración era ahora penosa.
-Estoy aquí para reunirlos,en el final de la más hermosa y perfecta de todas las historias.Sabes?-encendió un cigarrillo,y se arrellanó en el sillón,de espaldas a los ventanales-Siempre me he sentido apesadumbrado porque sabía que todos ustedes habían contemplado mi desaparición como un abandono.No.Si yo hubiera seguido allá,tal vez ustedes mismos habrían terminado por arrepentirse de haberme pedido que me quedara.Siempre fui para todos una nota negativa,oscura.Comprendes?Demasiada muerte no cuaja bien con un fondo negro,Mischka.Sé que sufriste más que los otros.
-Yo lo amaba a usted , como a un padre.
-Sí,pero yo no te amaba ni te amo precisamente como a un hijo.-lo atrajo hacia sí,hasta sentarlo sobre sus rodillas-Te adoro-murmuró-Nadie te amará como yo,ni siquiera Nikolai .Pero tú has elegido a Nikolai.
-Si yo lo hubiera elegido a usted en lugar de Nikolai Sergéievitch...ello.. cambiaría las cosas?
Abravanel suspiró.
-Ya no,lamentablemente.Mi enfermedad está muy avanzada.Es un gen hereditario,agravado por mi uso constante del alcohol.He llegado a beber hasta alcohol etílico puro en medio de mis tremendas crisis de desesperación.Tuve delirium tremens.Pero-alzó su índice-,aun en pleno delirio,pude ver tu rostro..y ello bastó para que me echara a llorar como un niño,y gritara tu nombre.Tu nombre,Mikhail.La sola mención de tu nombre y el simple recuerdo de alguna sonrisa
perdida,me salvaron de caer aún más profundamente en el abismo.
Mischka estrechó el abrazo, y acarició las manos de Yithzák Abravanel con sincera ternura.
-Usted siempre fue tan hermético con nosotros...-dijo.
-Es que no me interesaba nadie,salvo tú.Creo haber sido claro en la carta que te dejé al marcharme.
-Mauricio le tiene afecto,sin embargo.
-Y yo a él,pero no podía involucrarme más de lo que ya estaba.Mauricio es honrado. Nikolai Sergéievitch es honrado.Su honradez,su honestidad eran ,para mí,como bofetadas directas en pleno rostro,Mischka. Yo nací corrupto.
Mikhail sonrió:
-Está diciendo de usted lo que nunca admitió que pudiera existir aun en los peores criminales.Creo que Dal Monte es el que habla de la teoría de la maldad genética,tal como ha sido expuesta por la escuela italiana,pero usted siempre fue diferente.
-Sí:siempre he pensado que el factor social era el determinante,si es que podemos hablar de un determinante,exactamente...Pero,en mi caso...-metió la mano en el bolsillo de su chaleco,y extrajo una libreta de tapas negras-Esta es la historia de mi vida.Léela cuando yo ya no esté aquí.
-Usted dijo que faltaban algunos meses todavía..
-Sí,pero no puedo retenerte a mi lado por más tiempo,aunque quisiera,criatura.Tú mereces ser feliz.Tú debes ayudar a Nikolai a que asuma la realidad de las cosas.Ese hombre es quizás la mejor persona que he conocido,pero se miente a sí mismo,y mucho.
Y no me vengas con que el reglamento de nuestra casi ilegal Organización tiene vedado cualquier tipo de relación interpersonal,porque ,en la práctica,ello no es cierto.Que Lutbimov se haga cargo.Si teme no poder sobrellevar el peso de la relación,pues,entonces,que renuncie inmediatamente a su trabajo.Yo hice lo mismo,y ni tan siquiera tenía relación alguna contigo,salvo laboral,y acaso una ligera amistad.
-Usted pudo haber hablado entonces.Pudo haberse dirigido a mí para explicarme lo que sentía.
-No.Tú ya estabas con Lutbimov.No tenía sentido.
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