Escritos,historias y locuras.

domingo, 13 de noviembre de 2016

CAPÍTULO III:

LA TOUR DU CHAT

-La torre tiene un cubículo en la cima-ambos hombres subían por las escaleras de piedra, sintiendo que se les cortaba el aliento-En dicho cubículo el poeta tenía sus diálogos infantiles con el fantasma de un gato.Te gustan los gatos,Mikhail?
-Teniendo en cuenta el hecho de que son capaces de transmitir más de ciento cincuenta enfermedades a otras especies,incluida la humana,y que la posibilidad de contraer dichas enfermedades es de ,más o menos,40 sobre 100 en el caso de los gatos domésticos,y unos 70 sobre 100,en el de los gatos callejeros o salvajes,urbanos o rurales....pues...sí.Me gustan los gatos,desde luego.-respondió Mischka,con un respingo.
Abravanel sonrió.
Cuando el ascenso,que parecía interminable,concluyó,entraron en un pequeño cubículo,en el que aún podían apreciarse las manchas y vetas de humedad en las paredes.
A un lado,un lecho diminuto, infantil,que había pertenecido al poeta.
Por el ventanuco entraba una luz difusa,amarillenta,triste.
-A ver,mi discípulo-dijo Abravanel,señalando las manchas en el muro-Allí tienes la mancha con la figura del gato.Ahora,descríbeme al poeta.A un poeta que yo sé que no has leído jamás.
Mischka se aclaró la garganta,observó la mancha singular,que,nítida,se destacaba entre las vetas verduscas de la humedad generalizada,y comenzó:
-Tuvo una infancia al parecer dorada,pero muy dura.Pasaba horas en soledad,acompañado solamente por sus fantasmas.Los que él mismo se había creado como defensa ante el abuso reiterado del que era objeto por parte de su padre.Su madre era quizás demasiado permisiva,harto sensible,y vivía en un universo fabricado ad hoc,con jirones de realidad en medio de una bruma fantástica.René creció al amparo de la bruma.Los jirones de realidad,para él,eran como cuchillos.
Abravanel rió,fijando sus ojos en los de Mischka:
_Pero,dime...a quién estás describiendo,muchacho?A François René,vizconde de Chateaubriand..o a ti mismo?
Mischka bajó la vista.
Los ojos negros,inquisidores, recorrieron la figura esbelta,delicada,casi angélica...
-Ángeles en tu vida,Mischka?-preguntó Abravanel.
-Rafael-se apresuró a decir el joven,casi en un tono balbuciente...
Temblaba.
Abravanel se acercó al joven,y le acarició suavemente la barbilla.
-Suficiente-dijo-Volvamos.
El descenso fue relativamente fácil,como todos los descensos.
En mitad del camino,sin embargo,Mischka se volvió porque creyó oír un quejido.
El rostro de Abravanel se retorcía de dolor.
-Maestro..se encuentra usted bien?
-Sí,sí,no es nada...no te... preocupes...
Un hilo de vómito rojo colgaba,sin embargo,de la comisura e su boca. Mischka extrajo su pañuelo,y se apresuró a limpiárselo.
Abravanel soportaba estoicamente los horribles dolores que destruían su estómago,su hígado,todas sus vísceras.La cirrosis estaba muy avanzada.Era cierto.
Nada podía hacerse ya.
Abravanel inclinó la cabeza sobre el hombro de Mischka.
Sin embargo,no pidió ayuda,ni emitió una sola queja.
En medio de aquella angosta escalera de piedra,ambos hombres quedaron estrechamente abrazados. Mischka apretó aún más el abrazo,sin dejar de temblar.
La respiración se le hizo penosa,llena de ansia....Hubo un instante de hesitación mutua,casi como un vacío,y,entonces....entonces...
Ambos alientos se confundieron en uno solo.
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La mata de seda color miel descansaba sobre el maduro pecho desnudo,cubierto por mil y una cicatrices.
-Recuerdos de Afganistán-dijo Yitzhák Abravanel .acariciando el hombro marfileño que se acurrucaba,mimoso,contra su carne-Como esta manta que ahora nos cubre.(Ambos yacían en la chaise longue,desnudos,cubiertos por una bellísima manta afgana de lanilla muy suave,color lavanda,con figuras caprichosas en cobre viejo).
Abravanel acomodó mejor la manta,arrebujando en ella el cuerpo de Mischka.
-
-Esto..y un muchachito afgano llamado Haman Hamid,que de vez en cuando aliviaba mis pesares con su boca experta,es lo único que me queda de mi aventura centro asiática,aparte de las cicatrices.
Mischka observaba la inmensa biblioteca que servía de pared de fondo al estudio de Abravanel.
En breves minutos leyó y catalogó los títulos de unos doscientos volúmenes en cinco idiomas.
-Tiene usted una interesante colección aquí,profesor.Cuántos volúmenes en total?Un mil seiscientos cincuenta?
-Exacto,hermosura soberana-Abravanel entrecerró los ojos,satisfecho,besando el hombro de raso-Exacto-suspiró.
No había querido humillar a Mischka.Solamente se habían frotado el uno contra el otro hasta el hartazgo,martirizando sus roces con la exploración de sus bocas:Mischka,casi como un infante,bebiendo ávidamente. Abravanel,como un enfermo ,idiotizado por esa droga de sangre palpitante concentrada en las venas de Mikhail.
-He reunido esta biblioteca a lo largo de toda mi vida,y tengo más ejemplares en mi recámara.Notarás que casi no hay textos sobre psicología,salvo los que yo mismo he escrito en el pasado.
Mischka se hallaba entetenido recordando palabra por palabra el volumen segundo de la General History,de Gibbon.
-En Gibbon,sus notas de pie de página son lo más interesante-acotó-Como cuando cita el pasaje en el que Suetonio describe a los pececillos de Tiberio,los muchachos apenas púberes nadando bajo el agua en la alberca imperial .... ...
Abravanel rió,besándole la frente.
-Eres la perfección hecha carne....-susurró,a su oído,lamiendo suavemente la concha de su oreja pálida,delicada.Y agregó,en un tono casi amenazador:
-Y eres mío....
Mischka se incorporó,súbitamente.
Abravanel sonrió con una expresión aviesa en la mirada.
—O...eres de otro?
Hizo una pausa,suspiró hondamente.
-No te preocupes.Siempre lo supe todo.Fue durante aquel caso terrible,en Anchorage,verdad?Los homicidios del carnicero de Alaska?
Mischka asintió.
-Lars André Tourneur,el desguazador de Juneau.,el que degollaba a sus víctimas con el filo de un trozo de hielo,y luego las depostaba,como en una carnicería.Lo recuerdo como si fuese hoy.Buen trabajo,buen trabajo,Mikhail.........
-No había pistas-dijo Mischka-El sujeto era asombrosamente hábil...
-Sí.Y el hotel de Anchorage estaba tan atestado de turistas en aquella época del año, que debiste compartir tu cuarto con uno de tus ilustres jefes.Que,además de jefe,se convirtió inmediatamente en tu amante.
-Casi sin advertirlo-dijo Mischka,encendiendo un cigarrillo-,como si hubiese sido la actitud consuetidinaria de una pareja de furtivos,caímos el uno en los brazos del otro.Usted lo conoce:sabe que no se trata de una persona fácil-Abravanel hizo un gesto,asintiendo,en tanto Mikhail proseguía-Usted se había quedado en Buenos Aires,retenido por un embrollo bastante importante,un lío de Asuntos internos.Mauricio aún guardaba cama,reponiéndose de sus heridas.Sólo estábamos él y yo.
Tourneur dejaba notas en los muros de la ciudad,anunciándonos que atacaría a una determinada hora,en un día convenido.Pero las pistas eran casi siempre falsas.Nos devanábamos los sesos...Preparé los detalles del mapa,y me concentré en el origen de varias llamadas recibidas desde un teléfono móvil desechable...Y...Nada!...Finalmente,encontramos a Tourneur cuando se disponía a escapar de Anchorage por la carretera que conduce a Juneau,la ciudad de la que era oriundo.La carretera estaba helada.El auto derrapó....y Tourneur murió en el acto,ahorrándonos no solamente la tarea de acabar nosotros con él,sino la tediosa ceremonia del arresto,que,en su caso,era ciertamente ridícula.
Cansados,helados,ateridos,volvimos al hotel.Los muchachos del destacamento local se quedaron a jugar bingo en el gran salón de la planta baja..Nosotros subimos a tomar una ducha caliente ,y a descansar.Era imposible despegar con la tormenta .Soplaba el blizzard como si lo agitase el mismo demonio.Tomé un papel e hice un cálculo de las probabilidades que tendríamos de salir de allí:no vi otra solución que armarnos de paciencia....serían tres o cuatro largos días.
Él sacó de su billetera la fotografía de su esposa,y la miró con tristeza.Quise retribuirle el gesto que había tenido conmigo tras lo de Strigei,y,sobre todo,crear cierta confianza para poder escabullirme y darles a mis venas lo que me pedían a gritos.-sonrió-Pero yo ignoraba (o no quería admitir)que mis venas no estaban clamando esta vez por una aguja....
Apoyé mi mano en su hombro.Lo miré directo a los ojos.Y entonces me di cuenta de que eran los ojos más hermosos que había visto en toda mi vida,y que su boca filosa,amarga,me atraía como atraen las bebidas espirituosas fuertes.O como atraen los venenos.
Se había quitado la chaqueta,y estaba en mangas de camisa.Se aflojó la corbata.La calefacción estaba altísima.Empezó a desabrocharse la camisa.Mis ojos seguían su mano...
No sé exactamente en qué instante nos estrechamos en un abrazo inconmensurable.
Yo mismo le pedí que me sodomizara.Le dije que si no era él,no sería ningún otro.
Mischka se detuvo,al ver que el rostro de Abravanel enrojecía de cólera,.
-Ningún otro?...No has estado,acaso,con Ivan Ossipovitch Bukharin?No copulaste con él cuando despareciste durante toda una tarde,mientras estábamos en San Petersburgo?Tú mismo me llevaste luego a conocerlo.Debo admitir que,como pianista, era bueno.
-No-cortó Mischka,secamente-Él quiso obligarme,quería que me desnudara para observar las marcas del crimen en mi piel...Pero yo me rehusé.Y finalmente hubo de abandonar su insistencia.
-Y,dime...Alessandro Dal Monte......nunca se te ha insinuado?
Mischka se encogió de hombros,sorpendido
-No.Por qué habría de hacerlo?
(Mischka estaba más que atónito.)
-Acaso usted lo conoce?-preguntó.
Abravanel sonrió de una manera tan aviesamente burlona,que Mischka hasta sintió miedo.
-Y quién te crees que le sugirió"amigablemente" que volviera a las andadas?El viejo zorro estaba por jubilarse.Tiene dos años más que yo.Y tanta experiencia que hasta podría dictar cátedra también acerca de la manera de seducir a bellezas supremas como tú...Alessandro Dal Monte,conde de su apellido, es tan perverso como yo mismo:sólo que a él se le nota menos.Hace más de treinta años que lo conozco.
-De veras?
-Sí.
-Y en dónde le conoció usted,si puede saberse? En la Universidad,en el Ejército...?
-En las cercanías de Bucarest.Es una larga historia,que no viene al caso.
Mischka comprendió perfectamente que la historia sí venía al caso,y se preguntó qué diablos podían estar haciendo ese italiano de aspecto casi leonardesco e Yitzhák Abravanel en las cercanías de Bucarest(muy cerca de donde él mismo,Mischka,había nacido) treinta años atrás...Sólo se atrevió a preguntar:
-Ustedes fueron amantes?
La carcajada de Abravanel debió resonar en Buenos Aires,por lo estentórea.
-Amantes?!-dijo,ahogándose de risa-Amantes?El "come -spaghetti" y yo?
Esa sí que es buena!!
Mikhail no se rió.Terminó su cigarrillo,y se tendió nuevamente en la chaise longue,dejando que la manta afgana se deslizara bajo sus tetillas,que aparecieron como dos botoncitos en floración .
Abravanel dejó de reír,y acercó su boca .
-He estado en el Cairo,pero debo decirte que todas las rosas de El Fayum ,las más bellas del mundo,al abrirse en la mañana bajo el rocío,no pueden competir con tus tetillas.
Mischka se dejó adular y adorar,en tanto pensaba en las medias frases,en las medias palabras de Abravanel:no en las que había dicho,sino en las que no se había atrevido a decir.
Abravanel lo tomó en sus brazos con un movimiento muy suave,y descubrió su torso completo,  acariciándolo febrilmente.
-Déjame abrevar en la esencia de tus huesos-susurró-,y me dirás si soy capaz de hacer que mueras en un espasmo de fuego y hielo.

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