Escritos,historias y locuras.

viernes, 18 de noviembre de 2016

LA NOCHE DE LOS MIL AÑOS ROTOS : CAPÍTULO I(LA DERROTA Y LA HORA DEL LOBO)

        LA NOCHE DE LOS MIL AÑOS ROTOS


CAPITULO PRIMERO:(Erste kapitel):

LA HORA DEL LOBO  (Die Stunde des Wolfes)


(Jena,Turingia,1928)
Su padre trabajaba en Carl Zeiss.Allá,en la ciudad de Fichte,de Goethe,de Schiller...
Jena.Si hay una ciudad de estirpe romántica e idealista,ésa es la joya enclavada entre rocas y bosques,el reflejo áurico del Saale,la mitología del lobo y de la leyenda inacabada,continuada por siglos.
Era puro.Sus correrías por los alrededores,de niño,conllevaban los sueños de un mito alimentado por las prédicas de su padre y su abuelo:la raza de Turingia,el destino de sus hijos,la gloria de un Barbarroja dormido hasta que el pendón del Reich obtuviese la victoria definitiva.
La desilusión,sin embargo,se había instalado en la morada pequeñoburguesa con pretensiones aristocráticas.
El país era un totuum revoltum de mentiras y depravaciones consentidas tácitamente entre un gobierno cómplice y un hato infame de depredadores.
La amada Vaterland caía hecha añicos.La forzada pobreza imponía patatas para el almuerzo y dos o tres raíces de la miseria mezcladas con col negra para la cena.
-Estamos endeudados hasta la coronilla-decía el padre,fijando los ojos en el caldo ,que,de tan liviano,era pura agua.
La madre se encogía de hombros.
Cinco préstamos contraídos con ese tal Meyer habían significado la pérdida de la casita de campo a orillas del Saale,de las joyas de la abuela,y hasta de una de las pistolas con que el abuelo Otto "despachó a tres gabachos rojos" en la guerra franco-prusiana.
-Nada,que tenemos a Dios de espaldas-decía la madre.
El puñetazo en la mesa no se hacía esperar:
-Dios no da la espalda!Es por Versailles!
El pequeño Otto Johann(Otto Johann como todos los primogénitos de su familia),que soñaba con cazar lobos y vestir su piel,conquistar reinos mágicos y volar entre cóndores para encontrarse con el Barón rojo y pilotear su avión entre las nubes,apenas comprendía.
Conocía al tal Meyer.Venía todas las tardes,en un lujoso automóvil,le daba cinco pfenning y le revolvía el cabello.
Tenía ojos rojos como los borrachos de la taberna que frecuentaba el tío Konrad,pero la mirada era distinta.
Un día hubo una discusión feroz.Hans(así lo llamaban la madre y la abuela,eterna tejedora de historias junto a la ventana que dejaba ver,lejano,el Friedensberg) escapó río arriba,a los acantilados,entre los bosques....Sin saber por qué,tuvo miedo.
Las palabras "Meyer ","Judío","se lleva al niño,porque ya no poseemos nada","viejo sodomita".....carecían de sentido para él.
Era cierto que,a veces,el tal Meyer le daba dulces y los cinco pfenning para el chocolate,pero ese hombre le inspiraba miedo.
Miedo?Era miedo?
O era más bien era algo parecido a la repulsión?
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En el bosque todo era puro.Los troncos huecos de los árboles eran imperios donde reinaba el Kaiser de las Ardillas,soberano indestronable,con sus ojillos vivaces y su cola de espátula peluda y plateada.
Cuando el lujoso coche(esta vez tirado por cuatro caballos enjaezados de negro)se detuvo junto a él no sintió miedo.
Del coche bajaron dos sujetos, portando cestas con chocolates y mazapán,huevos coloreados,guirnaldas,sólo para recordar que eran las Pascuas de Resurrección.
Hans Otto se preguntó,quizás evaluando lo que el pastor de la escuela dominical le había dicho,el 
por qué,ya que estos señores ,que ,entre otras cosas,"habían matado a Cristo", no la celebraban.
-Mira tú qué tenemos aquí,Mendel-dijo Meyer,en yiddisch,idioma que Hans comprendía porque uno de sus vecinos(el de la cerca rota) discutía noche y día con su esposa e hijos-Un pequeño goy que no celebra la Pascua de los cristianos con sus padres,sus hermanos y su abuela.No es eso un pecado mortal,mi querido Mendel?
El otro,un gordo casi enano,gnómico,con ojos achinados de un color azul desvaído,asentía con la cabeza a cada una de las "genialidades" de su jefe.
-O,al menos,si no lo es,es una falta de cortesía hacia la familia,y una afrenta a la tradición de la Vaterland que vosotros,alemanes,tenéis en tan alta estima....
Esta vez habló en alemán,sin acento alguno,y explicó:
-Da la casualidad que hoy también se celebra nuestra Pascua,el Pésaj,y que este humilde judío deseaba compartir algunos de sus pequeños bienes con el primogénito de su gran amigo ,el ingeniero Günsche.
-Danke schön...Danken ir zeyer fil...-repitó Hans,dos veces,en su lengua,y en yiddisch.
-Ah,este goy,habla yiddissch,Mendel!!!Esto hay que celebrarlo!
Mendel trajo unas botellas y tres vasitos.
-Anda,bebe.Es kummel,el mismo licor casero que tu Bobe..perdón...Grossmutter...agrega a esas cerezas que tanto te gustan...
Hans pensó que,si las cerezas se ponían rojas y hermosas nadando en el kummel de la abuela,no habría problema en que él bebiera un poquito.Tal vez terminaría pareciéndose a una cereza de vida feliz ,aunque efímera, pero pura y brillante bajo el sol de una primavera eterna.
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Cuando despertó,estaba dentro del coche.Meyer ,inclinado sobre él,tenía algo en la mano....Un chocolate?Un larga barra de chocolate?
-Tómala,goy-dijo,poniéndosela en la boca-Y abre bien esa boca rosada que ahora sabe a kummel y a cereza.
(Cómo diablos sabía Meyer a qué sabía su boca?No comprendía nada!Acaso era un mago... o un brujo?)
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(die Geschichte wird auch weiterhin...la historia continuará)...


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