Escritos,historias y locuras.

domingo, 13 de noviembre de 2016

CAPÍTULO VI:

LES VIOLONS DE VERLAINE


El hueco en medio del semicírculo formado por las ciento tres orquídeas cuidadosamente escogidas indicaba la ausencia de la planta de umbelas blancas.
En una pequeña botellita negra,de ésas que eran comunes en las viejas boticas,los frutos verdes se mezclaron con láudano,un poco de miel,ajenjo,vino de Madeira, y tintura de beleño blanco y negro,"las flores de la muerte".
-Sabía que no te atreverías a oprimir el gatillo.No importa.ESta mixtura induce en pocas horas al coma,y la muerte es segura,fácil,inmediata,casi indolora.Y,sobre todo,limpia.He sido un Judas,un Nerón,un Calígula,un Eróstrato:pero voy a morir como Sócrates.O casi.-sonrió-De todos modos,si crees que sea necesario un tiro de gracia,no espero otra cosa de ti.Ahora.,por favor,escupe en la botellita.Quiero que tu saliva sea el vehículo del veneno,el agua de mi muerte.
Mischka hesitó un momento:luego salivó en la botellita.Inmediatamente,Abravanel apuró el contenido hasta las heces.
_Está hecho-dijo,y fue hasta el piano,con paso seguro.Se sentó,y empezó a tocar los compases del tercer movimiento del segundo concierto de Rachmaninov.
Mischka se acercó hasta donde él estaba,y tomó asiento en la chaise longue,de cara al ventanal.Sobre la mesilla había un libro.Lo abrió.Era Verlaine,eran sus Versos Saturninos.
"Les sanglots longs
Des violons
De l'automne
Blessent mon cœur
D'une langueur
Monotone. Tout suffocant
Et blême, quand
Sonne l'heure,
Je me souviens
Des jours anciens

Et je pleure .
Et je m'en vais
Au vent mauvais
Qui m'emporte
Deçà, delà,
Pareil à la
feuille morte"
(
(Los sollozos más hondos
del violín del otoño
son iguales
que una herida en el alma
de congojas extrañas
sin final.
Tembloroso recuerdo
esta huida del tiempo
que se fue.
Evocando el pasado
y los días lejanos
lloraré.
Este viento se lleva
el ayer de tiniebla
que pasó,
una mala borrasca
que levanta hojarasca
como yo.)
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El crujir de las hojas en el camino que llevaba a la pequeña villa sonaba como una especie de crepitación percusiva,incisiva,a veces insoportable.
Tras abandonar el automóvil,y dejando aparte a L'Heureux,el viejo comisario francés, y a su gente(parapetados detrás de un pequeño muro que daba al cementerio y al bosque del castillo),Nikolai hizo una seña a Mauricio.
-Nada,todavía?
El moreno meneó la cabeza.
Empuñaban sus armas;iban protegidos como usualmente lo hacían;Nikolai Sergéievitch Lutbimov caminaba adelante;luego,Dal Monte,y Mauricio da Costa e Silva cerraba la marcha,rallentando su paso adrede.
Sólo estaban las hojas,un penetrante olor viejo de madreselvas secas,un soplo de viento,una nube oscura que desaparecía detrás d e la torre del Gato,quizás un leve rocío húmedo que no llegaba a constituirse en lluvia;un árbol muerto;un lentisco;el pequeño cerco de boj ;una estatua,desnuda y mutilada;un pájaro.
Era la hora que antecede irremediablemente al crepúsculo de la tarde.
Nada,nadie,podría haber imaginado la tormenta interior,el martirio pertinaz que sacudía el alma de Nikolai Sergéievitch Lutbimov.
Temía y a la vez ansiaba saber qué había ocurrido realmente:si Mischka estaba vivo o muerto,y en qué circunstancias.Deseaba, (y a un mismo tiempo experimentaba una repugnancia atroz,un temor sórdido) conocer hasta el último detalle,fuera éste el más cruel,el más infame.
Supo que todo hombre lleva en sí la fascinación constante de la muerte,y que su efecto afrodisíaco compite con el deseo de transmitir la vida.
Conoció el dolor(el dolor voluptuoso) de la pasión quebrantada,los celos,la incertidumbre,el miedo,la furia,el deseo en su máxima expresión de terrible insistencia.
Abrazar a aquel al que adoraba,vivo o muerto,quizás cubrir el lóbrego cuadro que le aguardaba con sus lágrimas,esas lágrimas que se habían vertido a solas y en silencio tan sólo tres veces en su vida..(la muerte de su padre,el sacrificio de su hermano ,la huída de Mikhail)..
Nikolai Sergéievitch Lutbimov sintió su sangre rebelarse contra el eterno gulag que le imponía el destino.Los siglos de resignación voluntaria ante las atrocidades(característica propia de su raza) habían preparado su ánimo para volverse de piedra.
Fue entonces cuando escuchó la música lejana,y cuando vio los gatos (incontables gatos,innumerables gatos) huir ante la presencia de los tres hombres que,un tanto separados entre sí,marchaban en fila india directamente hacia una verja de hierro que lucía un letrero gastado por el tiempo:Ville d'Autrémont,1679.
Un nombre y una fecha.
Creyó oír algo a sus espaldas, vio a Dal Monte agazapado detrás de una pequeña fuente ciega.,y lo escuchó susurrar,como si estuviera asintiendo:
-Rachmaninov.
Algunos metros más atrás,Mauricio da Costa e Silva oprimía la tecla de llamada de su teléfono celular(anacrónico detalle en medio de aquella soledad intemporal),y,aunque no lo oyó,aunque no pudo oírlo,pudo ver con sus ojos de halcón , entrenados para avizorar lo indescifrable ,cómo se le demudaba el rostro.
Y pudo verlo hacer una seña desesperada.
Nikolai retrocedió,casi corriendo.
-No lo creerás-dijo Mauricio,pálido,con sus facciones intentando explicar sin palabras lo que no podía entender-Esos jóvenes...las víctimas....ellos....están vivos!
Aferrando el brazo de su subordinado y amigo,Lutbimov preguntó,sin el más mínimo asomo de sorpresa en la voz:-
-Es seguro?
-Como que hay un Dios.
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Mischka interrumpió la lectura para solicitar,con voz suave:
-Podría usted hacerme un último favor,maestro?
Abravanel ,sin dejar las teclas del piano,y sintiendo ya plenamente el tósigo en las venas(apenas si percibía sus piernas,y la visión comenzaba a ser borrosa),procuró que su voz sonara,sin embargo,natural:
-Lo que quieras,criatura.De qué se trata?
-Póngame usted a dormir.Anestésieme,duérmame,drógueme.No quiero ver el momento en que ..
-Temes enfrentar a Nikolai?
-Lo que temo es que no vendrá solo..Las probabilidades de que venga solo son escasísimas.
-Lo sé.Pero insisto en que no tú,sino él,es quien debería enfrentarlo.Y asumirlo.Te ha causado muchísimo daño ya.Es hora de que hable claro y sin tapujos.
-Además,si vinieran Dal Monte...o Mauricio....-prosiguió Mischka-no sabemos cómo puedan reaccionar...Tal vez piensen que yo lo maté a usted,porque intentó forzarme..Tal vez(y esto es lo peor,aunque lo más seguro,porque estadísticamente está comprobado) piensen que sea usted quien me secuestró,torturó,etc.
-Son investigadores del mal.Como eras tú.Como era yo.Qué quieres que piensen?Que se trata de un puro acto de supremo amor?Acaso pretendes que comprendan la poesía secreta que se esconde detrás de nuestro pacto?
-Podría verse como un pacto suicida,y...
-No.Tú no vas a morir.-Abravanel se volvió ligeramente hacia Mischka,con los ojos vidriosos;era evidente que ya no podía verlo;luego suspiró:-Tengo hielo en las piernas-dijo, finalmente.
Mischka se acercó,sentándose sobre la alfombra,y acarició las extremidades rígidas,tetanizadas:se sentían gélidas,ya irremediablemente sin vida.
-No tendrán el placer de ejecutarme,ni obtendrán de mí un sola palabra.
Sus manos se veían crispadas.Intentó acariciar los cabellos de Mikhail.
Aún tuvo fuerzas,sin embargo,para empuñar su Eibar 38 especial,que estaba sobre una mesilla baja,junto al piano.
-Acabemos ya-dijo-No doy más....Quiero arrancarme de una buena vez esta maldita vida inútil !..
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.El único tiro resonó en el jardín,tras la brusca interrupción de la música.
Fue instantáneo.
-Mischka,-gritó Lutbimov-Mischka!!!! Dios mío!!!!MIKHAIL!!!!!!!!!!!!!!!!
Corrió,con las fuerzas y el ímpetu que sólo otorgan la desesperación y el delirio.
Mauricio,de un salto,se ubicó junto a él.
Franquearon finalmente la entrada ,casi a la velocidad de la luz.
-Nadie a la vista!-gritó Mauricio,apuntando al salón comedor.
-Escaleras arriba?-preguntó Dal Monte.
-En la antecámara que da sobre el jardín de invierno-.musitó Lutbimov,y se agazapó junto al marco de la puerta.
La rosa brutal de sangre cubría el piso alfombrado alrededor del piano;el cuerpo se veía caído sobre un costado,y casi en posición fetal ; los ojos y la boca estaban aún abiertos.
Mauricio da Costa e Silva apartó la vista,horrorizado.
De pie,junto a los despojos sangrantes,manchado él mismo de sangre,salpicado caprichosamente de carmesí en el rostro tenso,indoloro,contraído ,pero apático,empuñando aún la Eibar 38 especial,se erguía un tristemente victorioso Mikhail Constantinescu.
Se volvió lentamente a mirarlos.El rostro no acusaba ninguna emoción;sin embargo,tenía los ojos arrasados en lágrimas.
-Nika-murmuró,con voz casi inaudible...
Lutbimov bajó su arma,y de un salto salvó la distancia que los separaba,estrechando a Mischka contra su pecho,casi queriendo empotrarlo en su corazón,tal y como había hecho tras destruir a Strigei.
--Mischka...-musitó Nikolai,y su voz sonó más suave que de costumbre.-Mischka...estoy aquí;ya no sufras,mi vida....Ya no temas.
Mauricio("Mi vida?Qué demonios...?",se dijo) se inclinó sobre el cadáver de Abravanel,en cuyo rostro le costó bastante reconocer a su otrora buen amigo,maestro y benefactor. El hombre tenía barba de varios días,y el cabello larguísimo .Estaba atrozmente demacrado,consumido;el cuerpo daba la impresión de ser apenas poco más que una bolsa de huesos.
Alessandro Dal Monte encendió un cigarrillo,en un gesto de olímpico desprecio.
-Gracias,mi querido Mikhail -dijo,dirigiéndose al joven en un tono por demás distendido-Nos has ahorrado tiempo y municiones.Te aplaudiría si no estuviera seguro de que Lutbimov ,sin duda , desaprobaría el gesto.
Mischka alzó los ojos,sin abandonar el seguro refugio del pecho de Nikolai,y dijo:
-No tiene usted nada que agradecer,ni que aplaudir,señor conde.No es una victoria.Es una infamia... una enorme tragedia.Y no quiero pensar que es también una injusticia...
-Tiene razón,Alessandro-apuntó Mauricio-Abravanel no mató a esos muchachos.No hay víctimas .No hay muertos...Todo era falso.
-Debo preguntarte si tú ya lo sabías,Alessandro?Si ya sabías que todo era un simulacro,y si nos trajiste hasta aquí engañados?Debo considerar que eras cómplice de la locura de Abravanel?O debo inferir que se trató de un plan (verdaderamente diabólico) para librarte..para vengarte de él?-inquirió Nikolai.
Dal Monte se encogió de hombros,y caminó hacia la salida.
-Tal vez sí -dijo-Y tal vez no.Piensa lo que tú quieras,Nika.
La voz de Lutbimov se tornó de nuevo inquebrantable,firme,recuperando todo su habitual aplomo:
-Cuando lleguemos de regreso a Buenos Aires ,me lo explicarás en detalle.Yo estaré dentro,y tú,desde ya,estás fuera.
-Oh,sí claro...Ahora es tu amante quien reclama toda la atención,cierto?
El tono burlón del italiano casi arrastra a Mauricio a cometer una tontería.
-Quieres callarte,Alessandro?
Alessandro Dal Monte hizo un gesto con la mano en el aire,y salió al jardín de invierno.
-Se tomó una mezcla de venenos-empezó a decir Mischka,débilmente-Estaba condenado a morir de cirrosis hepática irreversible;era cuestión de pocos meses.No quiso acabar miserablemente,escupiendo excrementos.Se envenenó porque yo dudé en oprimir el gatillo.Pero sufría,visiblemente, muchísimo:el proceso del veneno resultaba demasiado largo..Ustedes se acercaban..No quería que lo vieran desmoronarse aún más...Se apuntó al pecho:la mano le temblaba horriblemente...Puse mi mano en la pistola,se la arrebaté, y, finalmente ,apreté el gatillo.Mis huellas están ahí,junto a las suyas.Ahora-se separó un tanto de Nikolai-tengo que cumplir su encargo,su última voluntad.El cadáver debe ser cremado de inmediato,y las cenizas esparcidas en la isla en la que está sepultado el poeta Chateaubriand,su antepasado por línea materna, símbolo de un mundo que él amaba, y que había muerto mucho antes de que él mismo naciera.
-No podemos obviar los requisitos legales.La policía francesa nos pisa los talones.Querrán hacer la autopsia.-apuntó Lutbimov,
-Dinos,Mischka-preguntó Mauricio-Él fue quien simuló los crímenes para hacernos venir?.
Mischka meneó la cabeza.
-No sé nada-murmuró,y alzó sus ojos hasta encontrarse con la mirada de Nikolai,aquellas pupilas de luto perpetuo en las que se vio a sí mismo reflejado -Aýudame,Nika..por favor......Debo cumplir con lo prometido.
-Desde luego-dijo Lutbimov.
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