El Blog de Kassandra Gauthier

Escritos,historias y locuras.

lunes, 26 de junio de 2017

BUENOS AIRES,HORA CERO:PARTE II


Llovía.
Cada charco era un mundo, una quimera posible en tanto un pie , deleznable y bárbaro, no lo pisara salpicando el barro que ata los sueños a la imposibilidad de la naturaleza humana.
Graham no comprendía qué hacía allí, en esa ciudad, justo frente al viejo puente de la Boca, muriéndose de frío, solo.  (Una ráfaga de luz... Aclaraba?) 
El anticuario lo esperaba a las nueve de la mañana, en un hotel de Retiro.  Estaba lejos, pero no eran más de las siete y cuarenta.  Se decidió por  caminar, aun al riesgo de perderse en la ciudad desconocida . 
Más allá, el hielo. Más allá, el infierno.  Después del fin del mundo... qué otra cosa cabe esperar sino el infierno? 
Se detuvo en un café roñoso;  acaso era  el mismo de la noche anterior. 
Era el Sur que lo atrapaba con sus largos dedos flacos, hambrientos.
Era ese Sur del que sólo había oído hablar como  se escucha ,sin poner mucha atención, una leyenda imposible. 

   
_Nunca juzgue usted al hombre.. ni al edificio...  por su fachada _ El individuo  del Borsalino gris sonrió amigablemente.
_Ni al libro por su portada_ se atrevió a decir Graham. 
Un ciego bebía té negro (el aroma, inconfundible, Earl Grey, sin duda), en una mesa, solo, apoyado en su bastón, y parecía contemplar el vacío. Estaba justo pegado a la ventana.
_Eso es cierto_ terció el ciego_ La última edición de Conrad que tuve en mis manos tenía una portada horripilante. Sabe usted, eh...la longitud de las letras era atrozmente desmesurada... desafiaba todas las leyes de la simetría... 
Aquel hombre no hablaba... Balbucía... 
Era la niebla en sus ojos.. o una extraña humildad de la soberbia ... o soberbia de humildad... o pretensión de insignificancia... 
_No me había percatado de su presencia,Scharlach_dijo,volviendo sus ojos velados por la ceguera al rostro del primer interlocutor. 
_Nadie más en el mundo me llama así_ murmuro éste, señalando un sitio junto al balbuciente ciego_ Quizá quiera usted perder unos minutos conociéndole mejor. 
Y volviéndose al ciego: 
_Cómo has estado, Georgie? 
El ciego continuó con su monólogo: 
_Debí reconocer el perfume de gardenia, eh.... Proust estaría furioso con el detalle de mi inesperada anosmia. 
_Oh,no te preocupes, Georgie. A todos nos pasa. 
Luego, una vez sentados a su mesa, hubo café para Will GRaham   y para el  inesperado anfitrión, y otra taza de Earl GRey para el ciego. 
_Almorcé con Ernestito ayer, en su casa.
_Con cuál de los dos,eh?
_Con el del informe.
Silencio. 
Will Graham se sentía vagamente incómodo. "Vagamente", uno de esos atronadores adverbios de modo que hubieran desmadejado al ciego con su sonsonete drásticamente repetitivo, era sólo un adorno de la sensación original y auténtica. 
Incomodidad, silencio. Y perplejidad. 
_Vamos_ dijo el hombre del Borsalino, y su tono apremiante no dejaba lugar a dudas. Y añadió:
_No hay que hacer esperar al señor Presidente. 
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Inútiles fueron las explicaciones de Graham respecto de su pactada entrevista con el anticuario. 
_Bah! Ezra?  Puede esperar .No va a morirse todavía. 
Apenas le dio un minuto para telefonear desde el bar . Ezra, aunque desilusionado, no se mostró sorprendido. 
_Ha encontrado usted a uno de los hombres_ dijo. 
Y colgó. 
El Mercedes negro avanzaba entre el reumático ronroneo de los buses y el rechinante ruido de los frenos de los automóviles que, a  esa hora, transitaban por Leandro N.Alem en dirección Sur-Norte. 
_No tema usted , ni simule argucias protocolares que no son propias de su estilo. 
Sea tal cual es. Este hombre sabe leer a los demás hombres. 
Graham no atinaba a decir palabra. Cuando iba a ensayar una tímida pregunta, una mole de color rosa inglés le salió al encuentro. 
_Hemos llegado.
El chofer (un negro con aspecto de senegalés bien educado en París y curtido en la guerra de Indochina)  detuvo el coche justo frente a la entrada principal. 
_"Ellos subieron las escaleras"  es una frase que nuestro buen amigo Georgie  jamás escribiría_ apuntó el hombre del sombrero,riendo.
Graham quiso aducir su mala traza, su desaliño, su rostro sin afeitar.... Pero nada de eso le pareció importante a su  cicerone.
Planta alta, primer despacho. 
Un hombre de traje gris entró, y salió al punto. 
_El General los espera_ dijo. 
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Graham podría vivir cientos, miles de años, y jamás olvidaría esa sonrisa. Ni esa voz. Ni el cigarrillo consumiéndose en las manos fuertes, manos de comandante nato, pero también de señor feudal hospitalario,con un poco de la autoridad de los zares y otro poco de la magnanimidad de los revolucionarios que, antes que hacer sus revoluciones, las sueñan y hasta las dibujan con lujo de detalles. 
Una mujer entró.  Era bella, no muy alta, rubia, delgada, elegantísima  y sonriente.
Graham supo inmediatamente de quién se trataba. 
El hombre del sombrero hizo una estudiada reverencia, y luego los tres rieron, entretanto Graham no sabía si hacer coro a las risas o quedarse mudo. Optó por esto último. 
_Gracias por el espléndido regalo_ dijo la mujer, sin dejar de sonreír al hombre del sombrero_ Lo aprecio mucho, y le daremos buen uso, si Dios quiere... Sabe usted, el proyecto del hospital nuevo me tiene entusiasmada... 
_Trabajás demasiado_ intervino el Presidente, con un tono preocupado :Y casi no has tocado el desayuno hoy.  Unos mates, y nada más... 
_Es que nos levantamos muy temprano, Juan _dijo ella, y a Graham le pareció que hablaban haciendo caso omiso de los visitantes _ A las siete tengo que estar allá.. Si no... Quién se ocupa de todo , decime? 
El Presidente se levantó y besó la frente de su esposa. Ella saludó, y salió de la estancia, con paso casi marcial, caminando sobre los tacones con una seguridad que Graham había escasamente visto en muchos hombres. 
_ Es única _ dijo el Presidente. 
_ Sí _ repitió el hombre del sombrero, que la había mirado mientras se marchaba con una suerte de admiración sincera ... admiración  de la que Graham jamás le hubiera creído capaz. 
_ Y bien? Vayamos a lo nuestro_ apremió el Presidente, sentándose  y abriendo un informe. 
_ Vayamos a lo nuestro _ repitió el del sombrero. Hizo una pausa y señaló a Graham: 
_Capitán William James  Graham, del FBI... Uno de los investigadores más prestigiosos y extraordinarios que yo haya conocido.  Es la persona  indicada. 
_Me confirman que  el ...hombre... está en Buenos Aires.  Es cierto eso, Red?  
_ Sí, General, y puedo asegurárselo. 
_Tanto así? 
_Está en mi casa. 
(Continuará...)






BUENOS AIRES,HORA CERO



El río leonado se evaporaba lentamente .Su olor acre,penetrante,se mezclaba con el aroma de las últimas rosas de abril.
El hombre vestía un traje de gabardina inglesa ,corte italiano,color gris oscuro.Llevaba sombrero, y el abrigo sobre los hombros en estudiado gesto de descuido.
Sostenía los guantes de ante con su mano izquierda,en tanto con la derecha maniobraba una boquilla de ámbar y marfil con iniciales de oro.
Caminaba con paso lento,un paso que podría perecer cansino a los profanos,pero que era como el teatral despliegue de una hidalguía antigua.
Entró al café:Su aspecto de aristócrata de vieja sangre contrastaba con la sordidez de aquel ámbito.La humedad le hirió el olfato,y las violetas que dormían en una taza disfrazada de misérrimo jarrón apaciguaron su incomodidad.
El otro hombre estaba sentado de cara a la ventana.Tenía una gorra a cuadros,vieja,con la visera cayéndole casi hasta cubrir su frente.Unos rizos quizá demasiado largos,entrecanos,originalmente del color de la miel , rozaban sus cargados hombros.
-Buenas tardes.-saludó el recién llegado con voz grave,una de esas voces que parecen surgidas de un universo imposible,habitado sólo por sombras,personajes y máscaras.
El otro alzó un poco la cabeza,lo miró de soslayo,y replicó:
-Buenas tardes,doctor .
Luego hizo un gesto invitando al recièn llegado a sentarse,y se atrevió a observarlo bajo la pálida luz de una pobre lámpara.
Era un hombre de unos cincuenta años,alto,delgado y aún elegante,de cabello canoso y lacio,fuertemente peinado hacia atrás.
Sus viciosos ojos de un azul desvaído tenían,sin embargo,sombras rojizas.
El de la gorra era algo más joven(bastante más joven,como de cuarenta años:quizás menos,aunque visiblemente deteriorado por la bebida y el infortunio,esa infeliz pareja que suele siempre sembrar estragos).Sus ojos garzos no tenían expresión alguna:parecía que la vida lo había abandonado mucho tiempo atrás,dejándole,sin embargo,la capacidad automática de moverse en el espacio y de permancer en el tiempo.
-Puedo preguntarte qué estás haciendo en Buenos Aires?
El hombre de la gorra a cuadros endureció el rostro,y su voz,quizás meliflua,adquirió una extraña connotación de odio:
-Quizás vine porque sabía que usted vivía en esta ciudad.Como ve,es cuestión de vegetar:aquí,allá.....Es cuestión de durar y de esperar.
El hombre alto y canoso suspiró,abrió una pitillera de oro,y le ofreció un cigarrillo:
-Tabaco turco-apuntó el más joven.
-En realidad,egipcio.Estos cigarrillos empezaron a fabricarse por orden del bey de Alejandría.
-Eso fue antes de la primera guerra mundial.
El hombre alto encendió ambos cigarrillos con un precioso encendedor de oro y diamantes,que ostentaba su escudo familiar.
-Sin duda.Desde luego que fue antes de que el mundo se acabara,...hace...ya...cien años?
El más joven miró en torno de sí.
Habían retrocedido cien años en un instante?
-Ya veo-dijo,sonriendo con una amargura que hubiera sido capaz de partirle el alma al otro si el otro la hubiera tenido-Ahora también maneja usted el tiempo?
La pregunta en realidad no era una verdadera pregunta,sino una cuasi afirmación.
-Siempre he manejado el tiempo,mi querido amigo.Es quizás lo más fácil de manejar en estas cuestiones.Es,aunque así no lo parezca,el elemento más sencillo de todos.
-Y qué es lo más difícil o lo más complejo para usted,doctor ?
El hombre canoso no respondió.Guardó silencio y miró las volutas del humo.
Una melodía tristísima y muy vieja venía sonando desde la calle.
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El supliciado abrió los brazos y ofreció su pecho a la rapiña monstruosa de aquella boca que ,a pesar de todo,aún adoraba.
Aferró el cuello de su oponente-amante y no tuvo más fuerzas para murmurar las mil y una palabras que el delirio le inspiraba.
Las lágrimas se obstinaban en permanecer secas,quemándole los párpados por dentro,en tanto sus piernas se enlazaban en torno de la cintura del amante-verdugo.
Era como una fiebre que le comía los huesos.
Ya casi ni podía gritar:hasta la voz se le había muerto.
-Tienes el olor de una manzana madura a medio morder-murmuró el verdugo,embriagándose con el perfume de aquella piel quemante.-Tienes el olor dulce de tu mal,y de tu propia fiebre.
El otro infeliz no podía articular sonido alguno.Sólo se ofrecía a la locura que le arrasaba cuerpo y mente con un ímpetu salvaje,y era su sangre la que suplicaba por más.
-Eres como aquel pasaje del concierto de Vivaldi para dos violines en la menor...Un largo adagio....Eres un adagio :tienes esa ambigüedad de estar entre dos ráfagas de frenesí.Eso es lo que hacen ahora tus piernas en mi cintura.Componen un adagio y son las cuerdas agudas que suplican la respuesta de las voces graves...
El verdugo ni siquiera se había desvestido completamente.Sólo su torso estaba victoriosamente desnudo,en tanto su víctima era un delicado espectro de carne pálida sobre el cobertor de terciopelo verde oscuro.
El pobre desgraciado se atrevió a abrir los ojos para observar morbosamente como un mechón de cabellos canosos se pegaba por el sudor a la frente de su némesis:quizás el único detalle de desprolijidad en la atildada postura del amante que imitaba las imágenes del arte antiguo y ahora era un Caravaggio oscuro y trágico,o quizás un Goya de la serie negra.
Y entonces pensó en los versos del Dante("Poscia,piú che il dolor,poté il digiuno"),en aquel final del canto XXXII del Infierno,y se detuvo en el detalle de su carne disolviéndose en las entrañas del amante,la tumba soñada,ansiada,anhelada,mil veces mejor que la húmeda tierra.
Leyéndole los pensamientos,el otro recitó:
-"Tu vuoi ch' io rinnovelli
Disperato dolor ch'il cor mi preme
Giá pur pensando,pria ch'io ne favelli".
No se trataba del placer,pues éste era ilusorio,o no existía...Se trataba del encadenamiento progresivo y latente,su bajo vientre ardiendo,sus piernas apretando más y más la todavía esbelta cintura de su ejecutor.
No se trataba del deleite humano,sino del furor de un reencuentro.
No era una cuestión de sexo,sino de hambre.No era canibalismo,era una monstruosidad aún peor,era antropofagia del espíritu,y era él,él mismo,quien ahora devoraba a su verdugo en un desesperado intento por arrancarle un día más al tiempo,y arañar la eternidad.
Pasaron las horas de la alta noche,y llegó el alba,y el sudor bañó completamente las sedas y el terciopelo.
El deseo se hizo rancio ,pesado,como la nube oscura que se deshizo en lluvia al dar las seis.
Más tarde,en la mañana lluviosa que devolvía la imagen fantasmal de un Buenos Aires sin tiempo,el hombre alto se irguió para contemplar la figura durmiente de su víctima.
Sonrió,complacido,y se tendió suavemente a su lado,enlazando su cuello,acariciando los rizos entrcanos que habían sido del color de la miel clara,y haciendo que aquella cabeza que rivalizaba en belleza con la del "Narciso junto a la fuente" se apoyara en su amplio pecho.
-Y ahora....qué voy a hacer contigo? A veces no sé si devorarte o dejar que me devores:para variar,sería una experiencia memorable.
Lentamente se abrió la puerta de la habitación en la que todo estaba cubierto por velos blancos.
Entonces entró Cronos, con su paso sagrado,solemne,,y se ubicó en el vértice de un universo intemporal.
Porque en el inmenso reloj de pie,un carrillon que daba las horas haciendo sonar las fúnebres notas del preludio IV de Chopin,las manecillas se habían clavado para siempre.
Una hacia arriba,y la otra hacia abajo,una verticalidad perfecta que anunciaba que,desde ese instante,y para siempre,el universo se había petrificado al dar las seis.
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-Me alegra que le haya gustado la casa-dijo el hombre de voz de violoncello-Cuando me encargó usted que le buscara un lugar en esta ciudad,no pude pensar en otra cosa.
El hombre alto y canoso sorbió su café con la delicadeza estudiada durante más de veinte años de severa educación en aquel entrañable colegio jesuita de Alemania,y dedicó a su interlocutor una genuina sonrisa:
-Nada me tranquilizaba más que el hecho de que fuera usted quien estaría a cargo.
El hombre calvo le devolvió la sonrisa con la misma genuina sinceridad,y luego releyó una carta,sonriendo,con orgullo:
-Es usted el primero en saber que hace dos meses me he convertido en abuelo.
-Mis felicitaciones,pues!
Ambos se estrecharon las manos,y el hombre canoso encargó personalmente una botella de Esprit Napoléon para el brindis de rigor.
-Y....cuál es su nombre?
El hombre calvo hizo un gesto con la mano.Era casi tan teatral como su compañero de mesa:
-Se llamará como su abuelo.
Entretanto.Buenos Aires volvía a vivir ,de súbito,junto a su río leonado,bajo un cielo de hierro.
(Continuará....)

martes, 27 de diciembre de 2016

PORQUE YO LO DIGO(LEYENDA DE NAVIDAD)

PORQUE YO LO DIGO

(LEYENDA DE NAVIDAD)


(dedicado,como regalo de Navidad,a @DraculasBlood ,a erikrebsamen ,a y a Victorland,,quienes me inspiraron esta pequeña leyenda en forma de poema).

Creí llegada mi hora .En una lanza
Teñida con el crúor de media luna
Mi pecho se prendió ,y en una danza
Convulsa de estertores ,sal y espuma
Me vi caer tan mísero y finito
Que sólo pude apaciguar la pena
Que anticipa la suerte del precito
Con una oración casi olvidada.
Vorágine de turbia,espesa arena
Tiñó de rojo el gris de mi mirada.
De pronto en un helado soplo vivo
Fui arrastrado hacia un sitio .Era la nada?
Era el infierno,el gélido vacío?
Oscuridad de noche bien cerrada,
Y una única estrella por refugio.
Mis artes ,una alquímica quimera,
Desconocen la luz del artilugio.
Bajo un techo de heno ,mal cubiertos,
Con dos palos por miserables tientos,
Una niña dormida que reposa
Su cabeza en el pecho de un mancebo.
Una niña cual yo no viera nunca
De belleza que el alma estremecía:
Un mancebo que en paz resplandecía,
Y a los pies de los dos,la pobre cuna.
Me arrastré como pude.Y asomado
Al pequeño envoltorio,cielo y luna,
Dos ojillos azules con la chispa
Que ilumina las pieles de aceituna.
Comprendí en dónde estaba.Y aterrado
Me postré hasta hundirme en el abismo
De mi pecado atroz,de mi miseria,
De mi pasado horrendo,y de mí mismo.
LA

La palabra perdón no fue escuchada

Porque el alma tan sólo balbucía:
Pero bajo el color de esa mirada
Niña,mi pena en otra pena se fundía.
"Ya no sufras:conozco tu pecado
Como conozco al pájaro en la rama
Antes de que la voz del estornino
Venga presta a cantar la madrugada.
Como conozco flores que no existen
Y existirán porque Yo las haré vivas:
Como conozco al hombre con sus faltas
Y su virtud,que créeme,es tan rica
Que podría fácilmente ser un ángel
Si tuviera la Luz..la Luz que es mía.
Tú me ves como ahora,tierno Infante,
Con la imagen que presta el desamparo
Al humano vivir...Pero he de darte
Lo que tú tanto buscas....Soy Tu Amigo"..
" Amigo,mi Señor?Por qué? ¿qué hecho
Para obtener Tu Amor,si estoy maldito"?
Sonrió el pequeño Dios.Tendió los brazos.
Su Madre aún descansaba de Su día
"Por Ésta que aquí ves,La que más amo,
Mi tesoro,que es la Madre Mía
Cuya imagen tú llevas en el pecho
Justo alli donde mana más tu herida
Te digo que eres salvo,y soy Tu amigo".
"Por Ella,mi Señor?"
"Y porque YO lo digo".
Dicho esto nublóse mi conciencia,
Y desperté en un corro de los míos:
Llevado a rastra por mis compañeros
Dejando de mi sangre un turbio río
Sorpresa fue que viera la mañana
Arrancado a la noche sin motivo.
Reconocí la tímida medalla
En mi pecho.Y, como pude murmuré plegaria....
Y,como pude,me quedé dormido...,,,
Navidad de 2016

jueves, 1 de diciembre de 2016

USTED...EL QUE VOLVIÓ DEL FRÍO

USTED...EL QUE VOLVIÓ DEL FRÍO

(TERCERA ENTREGA DE LA SAGA "SIETE LUNAS DE AMARGURA) 

(Una Historia decididamente Kitsch)



Yo no sé si han sido las espinas,o las piedras oscuras,o el brillo que morosamente surge de su silueta ondulante y esquiva.Es plata?Es oro?
Oro de tontos?
No,qué va!
Es....Usted...Sólo Usted.Es su linaje escapándose por las sutiles miradas de rubí;es la soberbia mano que se alza para señalar ,para ordenar,para destacar...Es su voz de miel y seda,una mezcla de la sensualidad que tienen las avellanas tostándose al sol con el canto plañidero de una guitarra lejana.
Sí.Usted.
Y yo...yo.....Debo confesarlo:aunque tengo algo suyo en las entrañas,no puedo comprender cómo he osado posar mis ojos tan siquiera en la sombra de sus pasos.
Digo...si sus pasos tuvieran sombra.
Porque en este lugar(sangre y piedras negras y un frío que aún congela,a pesar del cambio de estado)ya nadie tiene sombra.
El sol quedó muy lejos.La Tierra quedó arriba.A un lado de este lugar se extiende la franja que conduce a un cielo que jamás será alcanzado por ninguno de nosotros.
Ése,y no otro,es todo mi consuelo:yo no veré el firmamento ni contaré las estrellas que lo habitan.
Pero tampoco Usted.
Ayer,o el otro día(yo no sé cómo contar los días,el ayer,el hoy,el mañana o el futuro inmediato,fugaz o remoto en este sitio sin tiempo)canturreaba yo una tonada vulgar y asquerosamente remanida.
Usted se detuvo a escucharme,sonriendo,mueca burlona y gesto curioso,apuntando a sus sempiternos parásitos,que,ellos también sin sombra ni destino,siguen obstinados en rodear su figura,como conformándole un círculo de obsecuente ,bajuna idolatría.
Usted posó sus ojos en mí.Quizás fue un escarlata sin malicia alguna.O quizás no.
Se detuvo a escuchar mi voz ,una voz morena y grave como los gemidos de los dioses antiguos,sintetizada en las máquinas que alguna vez me dieran vida.
-Bonita cancioncilla-dijo,con su tono cínicamente cristalino.
Y abrió los brazos,y parodió una reverencia.Con una sonrisa de mofa prendida de los labios.
(La malva de sus labios! ¡Ah,quién pudiera...!)
-No canta nada mal para ser un bicharraco-dijo uno de los pingajos de su reducida corte,y escupió al suelo.
-Soldado Dodoria!Modales...por favor!
En aquel "Por favor!" se concentraban todas sus amenazas pasadas,presentes y por venir...sin contar con las mías(nada desdeñables por ser quién soy).

Ah,perdón!No me había presentado antes,amigo lector....
Yo....No soy nada ni nadie en realidad,ya que no he sido parido ni engendrado,sino mezclado en un crisol mecánico por la demencia que generara un deseo perpetuo de venganza ,eternamente insatisfecho.
Soy un androide....biológico.Mi cuerpo es una mezcolanza informe de células abigarradas sin sentido alguno.Una máquina de matar,diríamos,a la que,por error,se colocó un corazón tal vez humano.
Y ésa constituye toda mi presente(y eterna,claro) desgracia.
No tuve madre,ni padre,ni familia,ni nada...ni los tengo en este sitio al que fui enviado por la casi angélica intervención de un niño.
Sí,amigo lector:yo,el perfecto,el acabado,el poderoso...fui vencido por la audacia de un corazón de niño.
No le odio.No puedo.Si hay rencor en mi corazón,es contra aquel que me creó yuxtaponiendo despojos.
Pero he olvidado hasta ese detalle.Porque,amigo lector,aunque parezca ridículo,totalmente kitsch,demodé...anticuado y hasta sea una absoluta cursilería sin sentido alguno..yo..amigo lector...me he enamorado.
Hecha la salvedad y las presentaciones de rigor,vuelvo a deshojar la flor de mi tristeza,una emoción,un sentimiento que jamás creí capaz de experimentar en modo alguno.
Voy por este infierno de piedra y espinas canturreando la única canción que me he aprendido de memoria,no sé cómo ni sé dónde.
Voy por estas calles interminables de negrura buscando una luz granate y amatista,que se me niega como el agua al infeliz que sucumbe ante un espejismo en pleno desierto.
Sé que su esencia es la calcomanía del frío.Sé que su alma(si es que alguna vez la tuvo) se rompió en mil pedazos,hecha añicos contra el muro de su propio e inconmensurable orgullo.
Sé que es de puro hielo,y que no existe ni ha existido jamás quien pueda revertir la gélida distancia que Usted mismo dibuja entre el mundo y su interminable apatía.
Y,sin embargo.....somos bastante parecidos.
Hoy he cantado a voz en cuello,permitiéndome acompañar mi canto con el temblor de mi cuerpo,de mis manos, y con el llanto de mis ojos secos....
Hoy he cantado para Usted,suplicando por una mirada,por un gesto,por una mano extendida...por algo que trepe la escollera de mi propia soledad.
Y hoy ha ocurrido algo.Un hecho simple,de una sencillez conmovedora(permítaseme el uso del adjetivo,aun sabiendo que no he sido capaz de conmoverme jamás).
Usted se ha acercado,con su paso ondulante:
-Cantas bien,muchachito.
Una risita burlona remata la frase,ahogada por la mano que cubre inútilmente su mueca de satisfacción y desprecio.
-Gigantón...Gandul....para quién cantas?
Reúno los restos de mi vejado honor,y respondo:
-Yo canto para usted.
-Para mí?De veras?
Hace una pausa de incredulidad,y rompe a reír a tambor batiente,aunque suena más bien como un repiqueteo nocturno de marimba.
-Soldado Zaarbon!Soldado Dodoria!...El "androide perfecto"(hace una pausa socarrona)...dice que canta..para MÍ!
Podria quebrarle hasta la última coyuntura de un manotazo,pero me contengo.
(Esto será lo que los humanos llaman"un amor despechado"?Vaya uno a saber!)
Los ovejunos personajes llegan en un abrir y cerrar de ojos,y hacen coro a las carcajadas:una es altisonante,como un batintín desafinado;la otra es gangosa como el sonido de un sapo quejándose en el barro.
No lo soporto,pero estoicamente permanezco en mi lugar,ligándome a mí mismo para no destrozar cuanto tengo a mi alcance.
-Canta para que mis soldados te escuchen,grandulote.-me guiña un ojo-Y te prometo que luego tendrás tu premio...Vale?
No puedo hacer otra cosa sino obedecer.como el autómata que soy(aunque sea el producto de un sofisticado experimento biológico,eso y nada más es lo que soy ).
Canto a voz en cuello,muevo los brazos hasta extenderlos completamente,en cruz,como esperando un sueño que,remiso,nunca llega.(Como una pluma en la niebla)
-Precioso,precioso!
Es Usted el que grita en tanto aplaude.Los otros ríen,y se alejan,meneando ridículamente el trasero,como si fuesen dos figurines absurdos en una revista barata.
Luego es Usted el que se acerca a mí.
-Quiero volver del frío...Sabes,grandulote?
No atino a pronunciar palabra.
-Quiero volver a saborear una copa de buen vino...Dulce,preferiblemente....dejándome caer sobre el terciopelo de una chaise longue,en tanto aspiro la sutileza de una mezcla rara de perfumes.
Quiero volver a verme cubierto de violetas frescas,o sumergido en la espuma de un misterioso océano en donde no existan ni el miedo ni el fracaso.
Quiero....
Lo interrumpo:
-Todo eso....cuándo y dónde?
El suspiro me envuelve como un bálsamo de silencio.
-En tu voz,grandulote...en tu voz....!
Y me quedo mirándolo,sin atinar a hacer nada.
-Repite los últimos versos...por favor...
Lo hago.Se acerca.Tiemblo.Mis rodillas,al chocarse entre sí,hacen un ruido que se me antoja horrible.
-Repítelos de nuevo...Grandulón....tunante....ladronzuelo....Peleador romanticón y malogrado...
Y juro que lo intento,a pesar de mi furia,pero un suave trago de púrpura me cierra la boca.
Sí,tiene razón.Soy un fracaso,un romántico fuera de hora,un sentimental tardío y estúpido.
Usted tiene razón,como siempre.Y más aún ahora,que,por fin,volvió del frío.

(Fin de "USTED,EL QUE VOLVIÓ DEL FRÍO")